Una vez más los acontecimientos se precipitaron, y más que un blog tengo un backblog.
El domingo pasado fue el bautismo de los chicos, calculado para que hubieran varias personas que normalmente no están (puntualmente, Sylvia mi hermana, y Ricardo mi amigo desde siempre). Anduvo todo bárbaro gracias a otras personas (por ejemplo, las abuelas... ), porque yo estuve de cama el viernes y parte del sábado, y Lore, el sábado. Nada grave, una gastroenteritis fiera (producto del calor, y de comer cosas un poco pesadas (en mi caso, demasiadas)), pero postrante de todas maneras.
El lunes pasado fue la segunda operación de hernia de Pedro, y la primera (doble) de Joaquín. La de Pedro fue bárbaro, y ahora se queja de malcriado que es nomás. La de Joaquín fue más complicada, porque no había cómo cerrarlo bien, y el doctor nos avisó que se podía volver a herniar; dicho y hecho: para cuando fue al primer control, ya estaba herniado otra vez. Así que de acá unos meses le vuelve a tocar cuchillo...
En un rato Anthony y yo nos vamos a Carlos Paz a visitarlo a Polo; el resto de la flia ya está allá (se supone), porque Sylvia y Steve alquilaron un minibus o algo así y llevaron a todo el mundo no laburante de paseo, culminando en La Carmela.
Durante las fiestas de fin de año, no me acuerdo si en Navidad o en Año Nuevo, en un momento me puse melancólico y me acordaba de cuando Joaquín entraba sentado en mi mano. Está gigante ahora, y anda casi todo el día sin oxígeno, al punto de que me cuesta mucho acordarme cuando el pañal de recién nacido le quedaba de jumpsuit... El contraste, cuando me pongo a pensar, es gigante; el camino que ha recorrido también.

Comments
[an error occurred while processing this directive]