This blog thing is getting to be too clunky. I need something better.
Anyway, while I ponder what to do with that, and with my inability to
keep this thing updated, let me point you at a little app I've been
spending some time with: a note-taking application that talks to
desktop couch.
Whoops, the bread is ready, give me a minute.
Where was I? Ah yes! I've been fooling around with a note-taking
application that talks directly to desktopcouch.
Well, not directly, because I hadn't realized, until today, that
that was possible. I'll be turning it into a CouchApp tomorrow!
El fin de semana me pude hacer una escapada el PyCamp. Fue muy lindo
ver cómo seguía teniendo la misma idea (por demás simple) de juntar
pythoneros para que hueveen hasta el hartazgo (o hasta quedarse sin
voz de hablar de cómo arreglar el país y el mundo, o darse cuenta a
las 5am que era la hora que era y que el resto se había ido a dormir
horas antes mientras vos cazabas ese bug tan interesante).
Me pude desenchufar por dos días de la carrera contra reloj que es
meter cosas nuevas en Lucid (que es mi trabajo). Y, mientras estuve
ahí, construí una cosa. Bah, dos.
Por un lado, hice una aplicacioncita GTK+ que te
deja bajar videos de YouTube eligiendo su
resolución. Como soy super original, le puse YouTube
Downloader.
Por otro lado, como parte de lo anterior, hice una librería para bajar
cosas asincrónicamente desde aplicaciones hechas en
pygtk. Usa solamente gio, sin usar threads ni nada
así (por lo menos que uno se entere). Y por ahora, es parte de ytd. Se usa así:
con eso, cuando termina de bajar el archivo se llama a done_cb con el
objeto que devolvió file_factory (por ejemplo, file_factory puede ser
tempfile.NamedTemporaryFile). Es así de fácil! Tiene ganchos para
complicarla, por ejemplo para mostrar progreso, pero es la misma idea.
Me pesa desde lo más egoista de mi ser. En Argentina, en Python y en
Software Libre, soy alguien. En otro lado no soy nadie; tengo que
empezar de cero a ser alguien otra vez (porque me gusta, por qué
negarlo). Hasta mi nombre deja de ser distintivo fuera de este lugar
de nombres de vademécum.
Me pesa, también, hasta lo más altruista de mi ser. Creo, sigo
creyendo, en la capacidad de cada persona y de cada pueblo de
superarse, y quedan acá en Argentina mis ganas de catalizar los
cambios que creo que hacen falta.
Mi incapacidad de efectivamente hacerlo me la llevo.
No es la primera vez que me tengo que enfrentar con mi incapacidad
para algo. O mi cobardía para intentar, que muchas veces es lo
mismo. Creo que esta vez no me pesa, porque es un todavía no me ha
salido hacerlo.
Lo que más, más me pesa es el lío que les vamos a armar a los
chicos. A Joaquín sobre todo le cuestan mucho los cambios. Yo sé que
hacemos el cambio convencidos de que es para mejor, que hasta en el
corto plazo vamos a ver mejoras, pero ésa es mi cabeza. Mi corazón no
lo sabe, se niega, y se retuerce ante la sola idea de irnos. De irme.
Y así como se retuerce el mío, retuerzo el de ellos.
Al poco tiempo de que estuviéramos vivendo en esta casa saltaron la
reja y se llevaron unas herramientas.
Trajimos a Canela.
Unos meses más tarde llegamos de vuelta de la cena de nochebuena y
encontramos que habían roto la reja, entrado, y se habían llevado mi
notebook y la de Lore, y algunas otra cosas.
Pusimos alarma.
Hace algo de un año unas seis personas armadas encañonaron a Lore
entrando a la casa de mis suegros, y tuvieron a la familia de Lore
(incluyendo a Pedro y a Joaquín) por un par de horas mientras vaciaban
la casa. No pasó nada más grave en gran parte por el trabajo de
mediación de Lore (así quedó su estómago, también).
Mis suegros pusieron un portón automático; hasta el día de hoy Lore se
pone frenética si demoramos demasiado entrando o saliendo de la casa
de sus padres.
Cuando fueron a hacer la denuncia se la tomaron de mala gana, mala
manera y peor forma; cuando mi suegra reconoció a uno de los tipos en
una obra en construcción, no le dieron bola.
Hace unos cuatro meses entraron dos personas a mi casa a punta de
pistola, con nosotros cuatro ahí, y se llevaron todo lo que
pudieron. Joaquín tardó una semana en dejar de tener pesadillas porque
en un momento le apuntaron directamente a él, y él estaba convencido
de que lo iban a matar. Está convencido, hasta el día de hoy.
Lo que nos enteramos después es que nuestra casa está en una franja
que es tierra de nadie, donde “estas cosas pasan” (levantando los
hombritos), y que demos gracias porque no pasó algo peor.
Todavía Pedro y Joaquín no entienden, en realidad ni ellos ni
nosotros, por qué la policía no hizo nada, pero lo cierto es que no
hicieron nada.
Después del último asalto a mano armada (¿por qué recién entonces? No
sé) nos preguntamos dos cosas: por qué nos pasaban estas cosas, y
adónde podíamos ir para que no nos volvieran a pasar.
Nuestro análisis de por qué nos pasaron estas cosas es largo,
complicado, matizado, y no exactamente científico. Pero básicamente
nos parece que nuestro país se está polarizando, con la brecha entre
ricos y pobres cada vez más grande, y con el gobierno activamente
favoreciendo esa tendencia. No hay ninguna señal de un rumbo distinto;
desde el facilismo del asistencialismo, los servicios y la
infraestructura públicos completamente dejados de lado. Con el sentir
político/partidario que no ha cambiado desde la época de los
caudillos; no hay un crisol de posiciones en nuestros senados, sino el
“o somos amigos o somos enemigos”. No veo manera de que de ahí salga
algo que se resista a los caciques que parecemos terminar eligiendo.
Al principio, mientras madurábamos este pensamiento, pensamos en
mudarnos. De barrio, de ciudad, de provincia, a algún lugar donde
podamos estar tranquilos los próximos 15 años mientras los chicos se
hacen hombres.
Después de haber madurado ese pensamiento, llegamos a la conclusión de
que el lugar adonde nos queríamos mudar no estaba en Argentina.
Estaba tratando de escribir mi propio sistema de comentarios que
funcionara bien con Weblog, pero me harté de no tener tiempo. Así que
estoy probando Disqus.
Hay un juego
en childsplay que a los chicos les
gusta bastante, que ellos llaman el “aba-aba”, y cuyo nombre dentro de
childsplay es “packid”; una variante de PacMan (por si no lo jugaron
nunca, el nombre que le pusieron los chicos es onomatopéyico). Como son
chicos, les gusta pero se aburren rápido. Les quise encontrar alguna variante
de lo mismo, y buscando con apt-cache search encontré uno
prometedor:
Package: hannah
Description: pacman-like game, child oriented
Help Hannah's Horse is like a cross between Pacman and the Dizzy game
"Fastfood". The objective is to move Hannah to collect the pills around
the maze while avoiding the ghosts. Moving around the maze there are also
carrots which Hannah must also collect in order to complete the level.
Como parecía inocua la descripción, lo instalé. Y me encuentro con que en
realidad Hannah es una tipa que se da con pastillas mal. Si no,
juzguen ustedes mismos: ¿En qué estaban
pensando? En la pantalla inicial te hace creer que junta las pastillas
par su caballo enfermo, pero el efecto de sonido no deja ninguna duda que no
es lo que sucede.
Ahora, todo bien con los juegos sobre el tema droga; me he divertido
bastante jugando dopewars, por
ejemplo. Pero si lo vas a hacer, no le pongas “child-oriented”. ¿OK? ¡Gracias!
Subí las fotos que tengo del cumpleaños de Pedro y Joaquín a flickr. Las sacó Lore con el celular, así que no son ni muchas ni particularmente nítidas, pero es lo que hay.